Por qué es tan importante el contrato escrito en las relaciones comerciales actuales

Si nos detenemos a pensarlo por un momento, cada día todos llevamos a cabo multitud de “contratos” sin que apenas nos demos cuenta de ello; cualquier acuerdo que alcanzamos que supone que una de las partes realiza una acción y, a cambio, la otra parte concede una contraprestación, es un contrato. Por ejemplo, cuando tomamos el café de media mañana en la cafetería que tenemos junto al trabajo, cuando repostamos gasolina en nuestro vehículo, cuando adquirimos un billete de autobús a través de internet, etcétera. Todo ello, en la práctica, son contratos, en tanto que obligan a las partes a cumplir con lo que les toca, a la vez que adquieren determinadas responsabilidades y también derechos.

Cuando hablamos de contratos, podemos hablar de dos tipos de contratos fundamentales: los contratos verbales y los contratos por escrito. A diferencia de lo que muchas personas aún a día de hoy consideran, ambos tipos de contrato son igualmente válidos en términos legales, sin embargo, el contrato verbal conlleva una serie de desventajas frente al contrato escrito que, en el caso de las relaciones comerciales, puede resultar fatal.

Qué ventajas aportan los contratos a las relaciones comerciales

El contrato escrito establece una relación comercial formal entre dos partes, fijando las obligaciones y responsabilidades de cada una de ellas, otorgándoles además seguridad y tranquilidad y evitando posibles gastos futuros en caso de discrepancias.

A modo esquemático, las principales ventajas y beneficios que aportan los contratos a las relaciones entre empresas y profesionales son:

  • El contrato incluye una completa descripción del producto vendido o del servicio prestado, así como las obligaciones y responsabilidades que recaen sobre cada una de las partes, por ejemplo, plazos de entregas, formas de pago, mantenimiento de la calidad, situaciones que permitirían la rescisión del contrato de manera unilateral, sanciones o recargos ante posibles demoras y todo cuanto podamos imaginar y que, en cualquier caso, dependerá del objeto concreto del contrato y del sector económico en el que se enmarque la relación comercial, entre otras circunstancias.
  • El contrato escrito, además, evita los malentendidos y las reclamaciones innecesarias pues, ante cualquier duda o discrepancia, es posible acudir al documento para que sea resuelta. Por extensión, también evita gastos innecesarios.
  • De ambas ventajas anteriores se puede deducir fácilmente que el contrato escrito también aporta seguridad y tranquilidad a ambas partes.
  • Y en el hipotético caso de que sea necesario recurrir a la justicia, el proceso será más sencillo, más rápido y también menos costoso.
  • Por otro lado, el simple hecho de tener que redactar un contrato ya supondrá un esfuerzo extra en el que ambas partes plantearan posibles situaciones que podrían darse en el futuro, y establecer las cláusulas para evitarlas o solventarlas. Si no se hace un contrato, probablemente, estas situaciones podrían coger a ambas partes por sorpresa, y suponer un daño mayor.
  • En último lugar, la ventaja más evidente de todas: el hecho de que la relación entre ambas partes se encuentre por escrito evitará que se olviden ciertos aspectos; y si sucede, existe un documento que dará fe de ello.

El contrato, la herramienta esencial de las empresas

Por todo lo anterior, el contrato es considerado como la herramienta fundamental para que empresas y organizaciones emprendan todo tipo de operaciones, transacciones y negocios con sus clientes y proveedores de una manera segura. Es por esta razón por la que el contrato no es algo que se deba dejar para más tarde; muy al contrario, el contrato debe presidir las relaciones comerciales desde el inicio de las mismas, pues se trata de un instrumento que beneficia a ambas partes por igual.

Además, también es necesario contar con la ayuda y asesoramiento de un abogado especializado en contratos comerciales, capaz de identificar las necesidades de su cliente y, junto con sus conocimientos legales al respecto, elaborar el mejor contrato posible para él.

Es cierto que existen muchos modelos de contratos que pueden ser utilizados, sin embargo, ¿cómo podemos estar seguros de que este contrato es el más adecuado? ¿Cómo podemos estar seguros de que se ajusta cien por cien a la legislación vigente? Y si deseamos introducir alguna cláusula adicional o efectuar alguna modificación, ¿cómo podemos hacerlo de la forma correcta? Para todo esto es esencial la ayuda de un abogado, recuerda que de ello podría depender el éxito de tu negocio.

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